Era junio de 2011 cuando Jessica me contactaba con la intención de hacer unas fotos familiares para sorprender a su esposo Ignacio con un regalo para el día del padre. En seguida acepté y buscamos la forma de hacerlo y que resultara tal como Jessica lo planeaba. Finalmente la sorpresa no resultaría pero de todas maneras nos juntamos todos, incluído Ignacio, para hacer las fotos el 6 de junio del 2011 en su departamento. Ambos han sido muy cercanos a mi familia por diversos modos, siempre ligado a las actividades en la Iglesia… en un principio en la Pastoral Juvenil del Arzobispado de Concepción donde ya trabajábamos con Paz y tanto Jessica como Ignacio trabajaban comprometidamente junto a mi hermana Ivonne. Luego fueron nuestros padres los que coincidieron en más de una actividad en la Parroquia Natividad de María. Además de mencionar que Jessica tiene una linda amistad de más de 20 años con mi cuñado Paulo. Todo esto me ha permitido conocer el compromiso, la entrega y sobre todo la fe que siempre han tenido a lo largo de su peregrinaje.

Cuando llegué a su departamento me encontré con ellos y con los papás de Jessica, buenos amigos de mis padres, que estaban tratando de contener el entusiasmo desbordante de los nietos quienes corrían de un lado a otro para mostrar su presencia. Luego de los saludos y las actualizaciones típicas luego de no haberte visto en un tiempo empezamos a preparar el rincón donde haríamos las fotos. No fue fácil obtener la atención de todos al mismo tiempo pero con el tiempo y algunos trucos logramos las fotografías que buscábamos, una buena foto familiar donde todos miraran a la cámara, idealmente sonrientes y sin nadie que pestañee.

No nos tomó mucho tiempo, de hecho no era algo que pudiéramos decidir los adultos, finalmente nos dimos cuenta que eran los mismos niños que nos estaban dirigiendo y me indicaban lo que querían como fotografía, sobre todo con los mayores Tomás y Javiera que terminaron posando para una sesión particular de “hermanos mayores” con Tomás siempre sacando ideas y ocupando lo que tenía a mano mientras que la bella Javierita no paraba de mostrar su linda sonrisa que me obligaba a disparar mi cámara sin pensar, resultando siempre nuevas expresiones siempre mostrando su espíritu alegre e inocente.

Meses después Jessica e Ignacio se enterarían que Javierita tenía un tumor por lo que debían empezar pronto su tratamiento. Noticias como esta pueden destruir una familia, o pueden unirla más que nunca logrando brillar como una estrella de la que nadie esta libre de ser iluminado. Javierita partió ayer sábado. Fuimos muchos los que sentimos de muy cerca su partida, sin embargo si el brillo de su familia antes nos iluminaba, este fin de semana no ha dejado de encandilarnos con su amor reflejado en cada testimonio de quienes han estado cerca de ellos. Y es que no es normal, si me entienden lo que quiero decir, que los padres en el momento que están despidiendo una hija de temprana edad entregan soporte a sus amigos desconsolados por el inevitable sentimiento de pérdida. Nada más doy gracias a Dios de tener la dicha de ser iluminado por la luz que ellos siguen y seguirán emitiendo llegando a tocar a muchos que incluso nunca conocerán.

Mi cuñado Paulo nos comentaba hoy que había escuchado a un sacerdote decir que la Javierita fue una misionera que vino con un propósito y partió luego de cumplirlo. Luego que eres padre nunca más ves las cosas como antes, los que tienen hijos me entenderán, pero una simple llamada de atención de un padre a un niño desconocido nos llama la atención y nos hace pensar en nuestro hijo. Ganamos un sentido adicional e increíblemente sensible completamente dedicado a la atención de tu hijo. Por eso digo, es difícil digerir hechos como el despedir a un hijo… pero Jessica e Ignacio nos han dictado cátedra de cómo entender un momento así, de como aprender de un momento así, de cómo amar en un momento así. Efectivamente Javierita fue una misionera, una misionera alegre cuya sonrisa quedará perpetua en nuestro recuerdo, tal cual como esa tarde en que hicimos estas fotos.

Un gran abrazo a ustedes Jessica e Ignacio, y que se proyecte a sus hijos, padres, hermanos, familia y amigos que sienten tanto como ustedes la partida de Javierita. Seguramente hay una razón especial para que no hayan visto estas fotos hasta ahora, además de muchas otras que les haré llegar oportunamente para que puedan contar más que nunca, con este preciado recuerdo para el resto de sus vidas. Mis respetos, mi cariño y como siempre mi total disposición para lo que ustedes estimen conveniente.