Quienes me siguen en twitter o faecbook -o vieron el artículo anterior– seguro ya conocen las últimas novedades, pero para quienes no les comento que esta última semana ha sido la semana del upgrade. El tema empezó con una falla en la tarjeta de video de mi macbook pro (MBP) que al parecer, según un artículo en el sitio de soporte de apple -publicado sólo el 10 de junio de este año-, estaría dentro de una falla que ha presentado un lote que tenía instalada una NVIDIA GeForce 8600M GT como el mío. En fin, dentro de los próximos días sabré si el tema estaba cubierto o no (cruzando los dedos). El problema se presenta de diferentes formas, en mi caso línea de pixeles por medio cambia de color, normalmente se va a gris pero el domingo pasado cambiaron a rojo y se mantuvo por unas 5 horas. Como tenía una cantidad de trabajo pendiente a entregar no tenía opción y conseguí un monitor para usarlo en paralelo pero luego lo reemplacé por un Samsung SyncMaster BX2450… wow!

Con el ojo acostumbrado a una pantalla apple es difícil encontrar un monitor 100% aceptable, menos aún cuando los utilizas simultáneamente tratando de lograr el mismo nivel de contraste y los mismos tonos, sobre todo en los tonos de piel. He jugado bastante con los parámetros y simplemente no he podido. Ahora quiero probar con un sistema de calibración de monitor para ver si se resuelve mejora el tema, aunque no les tengo mucha confianza. Ya usé en una oportunidad un sistema eye-one sin lograr buenos resultados según yo (ojo que ya tenía el MBP, por lo que era mi punto de comparación).

El otro upgrade, más importante y con más tiempo de programación, es un nuevo cuerpo de cámara… una Nikon D300s. No se imaginan cuánto pensé este upgrade. Un poco de historia… en 2007 compro mi primera DSLR, una Nikon D70s con una lente kit Nikkor 18-135mm f/3.5-5.6 que al instante cambiaría por una sigma 24-135mm f/2.8-4.5 sobre todo para tener el anillo de diafragma y poder usar mi análoga Nikon F90X. El mismo año 2007 cambio la “nueva” Nikon D70s por una Nikon D2H usada (que tuve que ir a buscar a Montréal). Larga historia corta… me hice fan de las cámaras profesionales y ojo que no tiene nada que ver con lo caro, o porque es más bkn, etc. Ya les explicaré con más detalle en un artículo exclusivo sobre la D2H (que no esta a la venta actualmente), pero les adelanto cosas como el balance, la disposición de los botones, la comodidad, la robustez, su construcción, entre otras. Como ven muy contento con la D2H pero ya desde hace un tiempo estaba mirando el mercado y viendo cuál podría ser un buen cuerpo para actualizar el bolso.

Por qué la D300s?

Pues porque era la cámara que necesito en este momento. Ya no es un sensor CCD como el de la D2H sino un CMOS, su sensibilidad llega a 3200iso con un mayor control del ruido, hace video HD720, si bien ya no es un cuerpo profesional mantiene una cierta disposición de botones que me acomoda, no es tan chica comparada con otras como la D90. No adquirí enseguida un grip o empuñadura vertical y lo dejé para futuro, pero ya en mi primer uso de la D300s por un período de 3 horas (ayer en Curicó durante el registro de una actividad cultural) me dí cuenta que tendré que pensar seriamente en el grip, sobre todo por la comodidad y el balance, relacionadas pero no cabe el detalle de separarlas. Muy contento por lo pronto con la cámara, falta mucho como para darles mi parecer pero no me arrepiento para nada de mi decisión, todo lo contrario. Por el momento seguimos en DX!

 

 

Palabras al cierre… los upgrades NUNCA vienen solos! 🙁