El pasado domingo 22 de agosto fuimos junto al Fotoclub Concepción por un mañana de fotos a Guarilihue. Personalmente nunca había estado ahí, pero aún así me interesaba mucho sobre todo por las historias de campo y sus personajes. Sólo llevé la Mamiya C220 con su Mamiya-Sekkor 80mm f/2.8 junto con unos film de diapositivas Fuji.
De camino encontramos a Don Carmelo en su casa de adobe escuchando buena música en su radio. Muy amable nos invitó a pasar para mostrarnos su hogar, un verdadero hogar con una cocina llena de calor por un fuego a leña que su fiel “copito” -un pequeño perro blanco- aprovechaba tan cerca como fuera posible. Al interior de la cocina no había sufciente luz como para hacer una fotografía pero pueden ver una de Alfredo aca. Afortunadamente su casa no sufrió mayores daños con el terremoto, pese a que fueron muchas las casas de paja y barro que sucumbieron ante los 8.8 Richter.

Las casas de campo son una fuente de fotografía inagotable… sólo basta pararte en un punto y observar. Son muchos los detalles que forman parte del diario vivir rural que nos llaman la atención fácilmente. Un ejemplo son la exhibición de herramientas que normalmente estan a la vista, tanto herramientas manuales como esta misma escalera que sirve de soporte para airear un par de zapatos.

Mis abuelos son de Ñipas y si algo recuerdo de su antiguo portón son las monedas perforadas que eran usadas como golillas para fijar las bisagras, cerrojos, entre otras cosas. En este caso no se ven, pero es algo que me trajo a la memoria el ver este candado, por eso lo fotografié.

Cada cual con su estilo. El jeans es sin duda el mejor material para trabajar en el campo, por lo menos el más visto no? claro que los cierres no aguantan tanto como la misma tela. El uso de la chaqueta con su chaleco abotonado podría ser parte del atuendo de fin de semana, o de descanso. Miles de detalles que esperan ser rescatados.
Un punto que quisiera desarrollar aprovechando esta foto es el recurso de “cortar la cabeza”. Normalmente lo vemos como un error, pero si hacen el ejercicio seguramente no notaron todo lo que pueden notar ahora comparando esta con la primera fotografía de arriba. Claro, Don Carmelo ahora abre su chaqueta, pero es una forma muy efectiva de llamar la atención a la vestimenta, detalles, postura, texturas… cosa que sería muy difícil con una observación ligera que normalmente es atraída por el rostro y más aún por un contacto visual en caso que el sujeto haya estado mirando a la cámara al momento de hacer la fotografía. Además si esta fotografía forma parte de una serie, como en este caso, en donde es posible encontrar otra imagen en que se ve la cara o tenemos un plano más abierto, se transforma en un recurso muy rico para extraer detalles.

Y los muros en extinción, los muros de adobe. Quizás cuántos años tengan estos ladrillos de adobe… cuántas manos hayan trabajado en su confección, cuántas manos hayan trabajado en su construcción… será obra de Don Carmelo? será obra de su padre? será otra de su abuelo? Un muro con historia que seguramente ha vivido más de un terremoto que han dejado grietas, filtraciones de luz, que hacen de esa pieza un lugar único. Son las historias detrás de observar… son las historias de la fotografía.


2 comments
yassef selman says:
Oct 15, 2011
que buena historia y fotos!, me encantaria salir a hacer fotos asi, un abrazo amigo.
Daniel Fuentealba says:
Oct 15, 2011
participa en el fotoclub, siempre hay salidas así