Hace muuucho tiempo que tenía entre ceja y ceja la idea de presentarles oficialmente la dama de plástico, y es que la Holga necesita espacio, necesita aire, necesita tiempo para mostrarse… no es una conquista rápida, toma tiempo, y aún así… no todos caen rendidos a sus pies. Esta camarita forma parte del movimiento de la lomografía del que ya les hablé anteriormente, pero esta lejos de ser una del montón… la Holga es una camarita de culto entre los adictos al plástico barato.

Algunos datos técnicos para los regalones: construída completamente en plástico – su óptica también es de plástico (a excepción de las versiones G) – formato mediano de 120mm – focal fija de 60mm – velocidad de obturación única de aproximadamente 1/125 seg. – diafragma de 2 posiciones: soleado (~ f/11) y nublado/flash (~ f/8) – visor de referencia tipo rangefinder – enfoque manual “al ojo”. La de la foto fue mi primera Holga, la original 120S que no trae nada de nada y es completamente de plástico. Actualmente esta en manos de otro lomógrafo, y en su lugar ahora tengo una 120 GCFN que es una versión enchulada con óptica de vidrio, flash incorporado con filtros de colores, disparador bulbo, montura de trípode, entre otros. Para más detalles acerca de las diferentes versiones ver el micrositio en lomography.com.

Como ya se habrán dado cuenta la Holga es una cámara análoga. No cualquiera hace fotografía análoga hoy en día… mucho menos con película de formato mediano, lo que lo hace una fotografía más exclusiva y novedosa. Por las actuales dificultades en cuanto a tiempos de revelado y la escasez de laboratorios el uso de la Holga se reduce más bien a una fotografía de interés personal… siendo muy dificil verla haciendo trabajos con fines comerciales. Esto le otorga más valor a los contados cuadros que son expuestos en su interior.

Como originalmente se pensó la Holga, como muchas otras lomo cámaras, fueron revividas con la idea de ser divertidas, ideales para encuentros informales, fiestas, viajes, etc. Pero luego, con el crecimiento de la comunidad lomográfica, esto se ha llevado a niveles documentales sobre todo urbanos en donde la espontaneidad es el sujeto principal, ya sea incluyendo desprevenidos protagonistas o careciendo de ellos imprimiendo figuras más abstractas y/o minimalistas.

? Por ejemplo esta fotografía la hice en Québec (Canadá) durante una caminata por uno de los sectores más tradicionales de la ciudad. Con mi Holga 120S lista para disparar (como siempre esta) caminaba observando atentamente el entorno esperando ver mi próxima fotografía cuando veo que se me acercan este grupo de personas vestidos con trajes tradicionales e incluso sin levantar mi cámara disparé sin que lo notaran. No miré a través del visor, la cámara estaba a la altura de mi cintura aproximadamente… como les dije, espontánea!

? Esta la hice sólo unos pasos más adelante, a un resagado del mismo grupo, ésta vez dejando pasar al sujeto para tener la otra perspectiva y completar la visión del traje tomando la espalda. Notarán enseguida algunas característica que le dan identidad a la Holga tales como su pérdida de calidad a medida que nos alejamos del centro de la fotografía, además de un fuerte viñeteo.

? A esto se le agregan las impredecibles filtraciones de luz que el cuerpo plástico con precarias junturas no logran aislar. Todo esto va construyendo la imagen de la Holga. Algunos de estas marcas pueden ser controladas en cierto grado mediante el uso de algunos accesorios poco ortodoxos. Por ejemplo, para las filtraciones de luz se utiliza con frecuencia cinta negra con la que se cubren las junturas luego de ser cargada la cámara, las que son retiradas al terminar de exponer un rollo. De todas maneras estas pueden ser deseadas por lo que el uso de estos accesorios son absolutamente opcionales.

La Holga es un instrumento creativo, pero creativo inesperado… imposible de programar, de preveer, digamos que es la cámara de la improvisación. En esta fotografía por ejemplo pueden ver a mi esposa durante la gestación de nuestro hijo Benjamín. Es una fotografía de estudio que se hizo con ayuda de cabezales de iluminación profesional comandados por la Holga gracias a la zapata caliente que tiene la Holga 120S. Si bien tenía una idea de lo que quería lograr, no podría haber previsto el resultado final.

Ahora si agregamos el factor color a las obras de la Holga veremos que no es un factor despreciable. La óptica plástica de estas cámaras le da una marca individual e irrepetible a cada ejemplar, siendo imposible replicar una fotografía, cada cámara es única. Y es que esta óptica tan especial tiene un toque colorido que ninguna otra cámara tiene. La saturación de sus colores es algo único. Ahora si quieres forzar este efecto aún más puedes hacer diapos y luego cruzarlas con proceso fotográfico convencional logrando niveles que nunca pensaste que verías en la foto análoga.

 

A esto le puedes agregar un sinnúmero de accesorios que se han creado tales como tapas para hacer fotografía pinhole con la holga, lentes adaptables con un ojo de pez, variaciones para hacer fotografía 3d o stereofotografía, una versión TLR o de doble lente, etc. Con la Holga, así como con la lomografía, no hay límites posibles. Estas fotografías por ejemplo son exposiciones múltiples de mi esposa Paz, nuestro hijo Benjamín y yo usando el flash con distintos filtros de color.

Créanme que esto es sólo la punta del iceberg de lo que es la Holga. Y ojo que no se reduce a la utilización por parte de jóvenes que buscan algo nuevo sin un trasfondo más allá de conseguir una obra única… fotógrafos tales como el destacado documentalista John Stanmeyer de la prestigiosa agencia VII han utilizado la Holga para sus fotoreportajes. Aca pueden ver una muestra con un video promocional de Aperture, para que me crean. Si quieren ver el fotoreportaje completo click aquí.

Y recuerden… el futuro es análogo 😉