18 abril 2010 Segundo viaje del Grupo de Gestión Solidaria en caravana al Golfo de Arauco, específicamente a Punta Lavapié en donde nos estaban esperando en el colegio que fue gravemente dañado por el terremoto. Los daños que se generaron obligaron a clausurar parte importante del colegio dejando a muchos niños sin un lugar para estudiar. Además de esto, pese a que Punta Lavapié no fue azotada por el mar, debido al levantamiento de la placa continental que tuvo su peak en esta zona alcanzando los 2.5 metros los pescadores tienen dificultad para sacar sus botes entre los roqueríos que aparecieron a flote asi como las y los mariscadores perdieron sus cultivos al quedar expuestos. Punta Lavapié se encuentra al sur de Llico y por el dificil acceso no había tenido la misma atención que los poblados vecinos, por eso quisimos ir en ayuda luego de recopilar los antecedentes y hacer los contactos en nuestra ida anterior a Llico.

Una fotografía de las nuevas 4o mochilas de la campaña “MOCHILA a 10” que se irían a Punta Lavapie. Para comprobar que se trataba de un nuevo grupo puse el diario el sur del sábado 17 de abril. Con esta ya son 80 las mochilas que se entregarían a niños de las caletas afectadas de la VIII Región del Bío-Bío gracias a aportes de particulares.

Alvaro Espinoza se nos unió en esta oportunidad y quiso hacer su aporte a las mochilas, pero como ya tenían la lista completa al ir a la farmacia para comprar unos paños de adultos y otros artículos que se entregarían durante la jornada…

Le agregó a cada mochila un sobre de vitamina-C para que los niños tuvieran su suplemento vitamínico en estos fríos días de otoño en la costa de la región del Bío-Bío.

La primera parada fue en Curaquilla (salida sur de Arauco) para saludar a Sra. Tenola de 97 años! quien se puede decir -sin miedo a equivocarse- es una sobreviviente del terremoto y posterior maremoto… luego que gateando pudo escapar del agua para refugiarse a los pies de un arbol junto a sus perros y pollos.

Luego en Raqui Alto nos encontraríamos con la Sra. Ana Rosa Avila de 87 años con quienes compartimos un rato y les dejamos algunos elementos de necesidad inmediata como útiles de aseo y otros artículos que sabíamos necesitaban también gracias a Tina que los conocieron en un viaje anterior.

Continuando nuestro camino nos encontramos con un grupo de adolescentes entre los cuales se encontraba el pequeño Nacho de 1 año que estaba junto a su madre. En la fotografía… no piensen que Tina esta sacando pica con su “chupete” jaja

El pequeño Nacho fue el beneficiado con algunas piezas de ropa que anteriormente pertenecían al Benja.

Al llegar a Llico pasamos de largo hacia Punta Lavapié para aprovechar la máximo el día. Subiendo tuvimos esta panorámica de la realidad actual de Llico con quema de escombros y nada más que espacios sin nada que los ocupe.

En el otro extremo a los pies del cerro se terminaban de construir las mediaguas quedando aún hacer la urbanización e instalación de baños.

Camino a Punta Lavapié quisimos pasar a Rumena, una pequeña caleta donde no se veía a nadie más que un pescador que ordenaba sus redes. Esta localidad tampoco sufrió con el mar debido a la barrera natural de la península que recibió la ola. En esta fotografía se observa claramente el importante levantamiento de Punta Lavapié. Lamentablemente no había ningún objeto para hacer escala pero la costa se elevó más de 2.5 metros.

Ya en Punta Lavapié vimos las 3 carpas que el Gobierno Suizo donó a la escuela Jorge Ivan Valenzuela Zúñiga a través de la Cruz Roja Chilena. Estas carpas fueron instaladas gracias a la Municipalidad de Arauco y el Ejército de Chile (ver artículo).

Dejando de lado la realidad que tienen las localidades que perdieron sus colegios y sabiendo que cualquier solución provisoria y/o definitiva es buena… les puedo comentar que eran bastante calurosas. Ese día había sol y no corría mucho viendo -que es lo habitual en la zona- por lo que era un “horno”. La profesora Angela que nos recibió nos comentaba que las usaban pero lo mínimo debido a lo mismo… altamente calurosas con sol, y bastante frías con días de viento… aparte del ruido que se genera.

Gracias al apoyo de la Cruz Roja Alemana en colaboración con el Gobierno Alemán se han materializado proyectos de saneamiento en 7 escuelas afectadas por el terremoto/maremoto entregando entre otros estanques de agua como éste que esta instalado entre las carpas y el colegio de Punta Lavapié (ver artículo).

Si bien una parte del colegio no presenta mayores daños, hay secciones con daños estructurales importantes que se dejan ver en vigas, muros, loza, entre otros. Es de esperar que se instale una escuela modular sino serán muchos niños los afectados de esta aislada localidad.

El Mauro preparó un cine improvisado con el laptop ya que no había electricidad en el momento que llegamos. Luego llegaría y se pudo instalar un televisor para tener una pantalla más grande. Los niños vieron UP y les gustó bastante. Eso nos daba tiempo para por otro lado nosotros conversar con la gente y organizarnos para entregar la ayuda que habíamos llevado así como las mochilas.

Las 40 mochilas no eran suficientes… ya habíamos entregado 40 en Llico y habíamos quedado cortos en 10 por lo que sólo disponíamos de 30. La necesidad era mucho mayor por lo que tuvimos que priorizar. Finalmente dejamos 22 mochilas que era lo necesario para cubrir los cursos de pre-kinder y kinder. Eso si hicimos unas modificaciones como dejar sólo 3 cuadernos por mochila que era lo necesario según la profesora, además de sacar los lápices pasta que tampoco los utilizaban. Los cuadernos y lápices pasta se dejaron para cursos superiores… así que mejor aprovechadas aún las mochilas gracias a sus aportes.

También se llevaron alimentos los que se entregaron ordenadamente a los apoderados presentes junto a sus hijos en el colegio mientras ellos veían la película. También se dejó una cantidad para visitar a ancianos y dejarles ayuda gracias a los antecedentes que tenían las profesoras quienes se han encargado junto con representantes de la comunidad a hacer un catastro de los afectados.

Fueron bastante igual los gorros de lana tejidos y donados por Pamela García y su mamá quienes se dieron el trabajo de tejer varios días para lograr hacer unos 25 gorros de lana para niños y adultos. Cabe destacar que el aporte fue completo ya que ellas compraron la lana y todo lo necesario. Muchas gracias fue el recado que dejaron quienes los recibían.

Finalmente pasamos a Llico para entregar las 10 mochilas en el colegio. Y luego de pasadita pasamos a la casa de la familia Rivas Lincopi a dejar unas bolsas de clavos para la reconstrucción de la panadería que fue totalmente destruida. Estos clavos es parte de una importante ayuda de Inchalam que será distruibuída una vez que las personas estén en sus mediaguas.